miércoles, 19 de mayo de 2010

Los Carrancistas


Los Carrancistas.
Pedro Salmerón.

Partiendo de interrogantes introductorias explícitas y coherentes con la investigación y trabajo publicado por Pedro Salmerón, se desarrolla una obra que podría ser denominada como el accidente de la continuación de su libro anterior La División del Norte. La tierra, los hombres y la historia de un ejército del pueblo y que lleva por nombre como apunta el autor de Cuando México fue campo de batalla. La guerra civil de 1915. Por accidente me refiero a una agradable y útil sorpresa al descubrir en las páginas de ésta investigación, la historia de “los revolucionarios del noreste”, útil en el sentido de aportar a la comprensión del vacío que resultó en su investigación para realizar el siguiente paso para resolver las interrogantes planteadas, el descubrir que no estaba suficientemente estudiado el surgimiento entre 1913 y 1914 la División del Noreste, la historia de los carrancistas, hombres cercanos a Venustiano Carranza y el proyecto de volver a la senda institucional a raíz del golpe de Estado huertista.

A lo largo de cinco partes: los revolucionarios del noreste; el nacimiento del constitucionalismo; de las campañas guerrilleras; la transformación en ejército; y la ofensiva, Salmerón intenta encontrar explicaciones al “¿por qué se rebela la gente, ¿por qué hay hombres que lo apuestan todo a una transformación violenta de la vida social?”. Son preguntas explícitas que plantea Salmerón en el inicio de la obra, signo de una inauguración e invitación a la coherencia estructural del texto.
Salmerón cuenta a detalle la historia de los hombres que se rebelan contra el régimen huertista, que conforman el núcleo del carrancismo y que finalmente conforman la División del Noreste. Ésta es la historia de los hombres, y es a través de su historia que el aparente vacío en el estudio va adquiriendo forma y contenido.
En el relato de la historia de estos hombres, se hace un extremo hincapié en el origen social de éstos, colocando a esta variable en un lugar privilegiado del análisis biográfico, inevitablemente conllevando al contraste con sus compañeros y jefes para destacar el conflicto permanente en el texto del distingo entre el conflicto en la concepción revolucionaria.

La distinción entre cambio de régimen político y cambio social se hace presente desde el inicio del texto, a través de sus cinco partes y en el final de la obra, donde el último capítulo ¿Hacia dónde? refleja el latente conflicto que surge a partir de las intenciones carrancistas por contener el fortalecimiento de la División del Norte, del villismo y de éstos líderes populares de la Revolución. Dicho conflicto refiere el autor lo desata Carranza en el capítulo Semillas de la escisión. La obra culmina donde se desea empezar a contar la historia del conflicto revolucionario de 1915, y es en esa medida nuevamente, que el encuentro del agradable accidente despierta la distinción latente planteada a lo largo del texto.
La Revolución no es un proceso que se centra en la toma del poder del Estado, esto es un cambio de régimen político o si se desea una revolución política, sino que representa una transformación de las relaciones sociales. Es un cambio que se refleja en la cotidianeidad de nuestras vidas y a partir de las definiciones se pueden hacer matices conceptuales. Se puede tomar a la revolución social como un cambio permanente del día a día en la formas de relaciones interpersonales de una sociedad, mientras que del otro lado se puede señalar que existe una conclusión revolucionaria al decir que una verdadera revolución social solo concluye con una revolución mundial, y que además, es social porque se produce desde y por las bases de la sociedad. Es en esta medida que la comparación biográfica resultaría útil para explicar la producción revolucionaria, destacando que se parte de la acertada conceptualización de las bases de la sociedad.

Al final del texto, Salmerón afirma que para Carranza y los carrancistas la revolución había concluido con el cambio de régimen político, mientras que para otras fuerzas revolucionarias el conflicto aún no tenía conclusión puesto que las estructuras sociales no habían sido cambiadas. Dicho conflicto en la concepción revolucionaria pondrá a la investigación del autor en la senda correcta por concluir su investigación principal y que llevó a la publicación de Los Carrancistas, una destacadísima investigación que se presenta como un agradable accidente a pesar de la “añeja epidemia académica: la especialización excesiva, que carece absolutamente de visiones de conjunto de los grandes problemas históricos y muchas veces sólo sirve para la promoción institucional y para esconder sus resultados en bodegas repletas de libros que no circulan”.

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