lunes, 5 de abril de 2010

México acrítico


El tema de la inseguridad se ha vuelto parte de la cotidianeidad mexicana. El presente ensayo pretende i) exponer la fundamentación de la actual política de seguridad basándome en dos encuestas levantadas en el 2006 así como en la medida emprendida por el gobierno calderonista ese mismo año; ii) exponer una postura acrítica de la sociedad mexicana frente al tema de seguridad y plantear una hipótesis al respecto basándome en la teoría de la espiral del silencio de Elisabeth Noelle-Neumann; iii) plantear la ruptura de la espiral del silencio en el tema de política de seguridad en México.

I. Fundamentación ideológica de la política de seguridad calderonista
El 11 de diciembre de 2006, la entonces nueva administración federal encabezada por el presidente Felipe Calderón decidió lanzar el operativo Michoacán. Este fue un operativo de carácter federal y de colaboración por parte de elementos policiales, militares y de inteligencia de con la intención de erradicar los plantíos de enervantes y combatir el narcotráfico, por cielo, mar y tierra en todo el estado de Michoacán. En dicho operativo participaron más de 5400 elementos de distintas corporaciones, incluidos soldados del ejército mexicano.
El discurso en el que se basó el gobierno federal para que de manera unilateral y sin consenso político lanzara la Guerra contra el Narco, fue fundamentado en la premisa de la ingobernabilidad que existía en el país causada por el crecimiento y expansión del crimen organizado, exponiendo abiertamente que nunca antes en la historia del país se había combatido al narcotráfico y al crimen organizado de esta forma . A la par de que se trataba de fundamentar la ideología de la política de seguridad, es decir, el argumento gubernamental que exponía una supuesta relación entre una situación pasada de inactividad frente a la problemática que permitió la presunta situación de inestabilidad, ingobernabilidad y malestar que se vivía hacia finales del año 2006, la percepción de la inseguridad en la opinión pública se incrementaba.

Cito una nota utilizada en diversos medios nacionales e internacionales durante los primeros días del gobierno calderonista en donde se expone la causa del operativo que dio pie a la guerra contra el narco:
Michoacán se ha convertido en los últimos tiempos en uno de los estados más violentos, donde los carteles de narcotraficantes libran una cruenta batalla por el control de las rutas de distribución de droga.

Era evidente que el discurso del gobierno federal estaba basado en la percepción de los mexicanos, y que era utilizado a diario en los medios de comunicación hacia finales de 2006 y principios de 2007, cuando el presidente de México utilizó un uniforme militar. Se trataba de una falacia ideológica fundida con la percepción de la opinión pública, utilizada para fundamentar y sumar apoyo a una política de seguridad que decidía emplear el presidente Calderón en sus primeros días de gobierno.

Todas las notas de los periódicos, programas de televisión y radio del mes de diciembre de 2006 que hacen referencia al operativo Michoacán inician con la fundamentación de la política basándola en datos poco precisos y faltos de contraste y comparación. La información y las imágenes recolectadas por los mexicanos en el 2006 representaban un crisol violento e irresoluto: plantones en Reforma, ejecutados en Uruapan, levantamiento popular en Oaxaca. La percepción de la ciudadanía era de un clima de incremento de la delincuencia, lo que detonaba la exigencia por resolver el principal problema percibido del país, a decir la inseguridad. Una encuesta de GAUSSC en junio de 2006 exponía que el 36 por ciento de la población consideraba como el mayor problema de México a la delincuencia y el 28 por ciento al desempleo; una encuesta de El Universal en el mismo junio, arrojó que era el 39 por ciento el que percibía al asalto en la vía pública como el mayor problema, seguido por un no muy lejano 35 por ciento que dijo que el principal problema era la economía. La percepción ciudadana era que el tema de la inseguridad predominaba sobre otras problemáticas en el conflictivo año 2006, seguido muy de cerca de la preocupación en relación a la economía. La percepción ciudadana distaba de la realidad, dado que las estadísticas de homicidios al año iban a la baja desde el año 1998 de acuerdo con los mismos datos del gobierno; los asesinatos en Uruapan no representaban un incremento en la violencia en el país, ni mucho menos justificaba la presencia de 5400 efectivos en Michoacán, política que alejada de solucionar un aparente conflicto no fue capaz de evitar actos narcoterroristas en el estado de Michoacán.

La justificación de la política de seguridad emprendida a partir de 2006 basada en percepciones de los ciudadanos sobre inseguridad, resulta ser falsa dada la falta de claridad en la interpretación de las encuestas en cuanto al tema del narcotráfico, el asalto en las calles y la delincuencia tanto organizada como no organizada.
El incremento en la percepción de inseguridad en el 2006 culminó con el operativo Michoacán que dio inicio a la mal nombrada Guerra contra el Narco, y con esto a un apoyo generalizado y acrítico como plantea abiertamente el gobierno federal en una nota del Washington Post el 28 de julio de 2009:

Lo más grave es que el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, hace sentir al “Post” que la estrategia militarizada de Calderón parece un barco a la deriva: “Nadie nos ha dicho qué alternativa tenemos”, declaró el responsable de la seguridad interior de México.




II. Sociedad acrítica frente a la política de seguridad calderonista


La sociedad mexicana vivió un alto grado de polarización, resultado de las campañas electorales de los partidos políticos desde el año 2005 y culminando con el episodio de la toma de posesión del presidente Calderón. El incremento en la percepción de inseguridad en la opinión pública se da en el contexto de esta polarización y el eventual desprestigio mediático del candidato López Obrador, así como de su partido político el PRD. El embate anti institucional de López Obrador permite el discurso de desprestigio utilizado por el PAN hacia el mismo, y con este se involucra a su partido y los otros involucrados en su coalición electoral. Son las mismas fuerzas políticas de la izquierda desprestigiada las que critican fuertemente al operativo Michoacán (con algunos argumentos claramente de preocupación y otros como resultados del mismo contexto político), que para ese entonces son recibidas acríticamente por la opinión pública. En ese contexto el partido del presidente Calderón cierra filas y apoya enérgicamente la medida. El PRI a pocos días de mostrar su apoyo al presidente de la República en su toma de posesión, no representa una postura lo suficientemente crítica hacia la nueva política de seguridad.
En la opinión pública se acepta acríticamente el operativo Michoacán, y me refiero a acrítico en términos de la inexistente propuesta oportuna y alternativa al presunto grave problema nacional por parte de la sociedad civil, partidos políticos, académicos y demás actores sociales, esto de acuerdo a como es visto por el gobierno federal, como se expone en la primera parte.

En el contexto político y social de finales de 2006 y principios de 2007 se da el escenario en el que se está a favor del presidente (y su política) o se está en su contra. La nueva política de seguridad se transforma en las charlas y los espacios de opinión en un tema expositivo de acciones sin crítica social y sin propuestas; vemos las imágenes impactantes de los soldados en las calles, comenzamos a ver imágenes de cadáveres y encuentros armados, se vuelve parte de nuestra cotidianeidad. Basándome en el artículo de Spencer y Croucher sobre el nacionalismo vasco , propongo que la política de seguridad se transforma en algo que no es bien visto por todos pero por miedo al aislamiento no se habla en contra de esta abiertamente, esto por la connotación partidista a raíz de la polarización, por miedo de ser tachado como anti institucional e intransigente, en vez de ser visto como propositivo y crítico. Esta hipótesis está basada en la teoría de la espiral del silencio, los individuos que están en contra de la política de seguridad temen al aislamiento por ser asociados en la artificial disyuntiva entre calderonismo y lopezobradorismo, al momento de exponer públicamente su rechazo de la política calderonista. Los costos políticos de proponer una alternativa se elevan en el contexto de la polarización, México se queda con una visión única y acrítica de política de seguridad.



III. Conclusión

La ruptura de la espiral del silencio se comienza a dar en el año 2009 con las elecciones federales, en las que el gobierno federal y el PAN comienzan a reconocer los errores de la política de seguridad y se empiezan a escuchar voces críticas de expertos académicos del tema de seguridad en México. La opinión pública comienza a reconocer que la política de seguridad quizás no sea la adecuada y requiera una reorientación urgente dado el recrudecimiento de la violencia en sectores como el estudiantil en el año 2010. Un elemento importante que rompe con la espiral del silencio son las redes sociales en internet que introducen el anonimato y por tanto la probabilidad de aislamiento disminuye, pero ésta condición debe de ir acompañada por otra en el mundo “real” para romper con la espiral, como es en este caso los resultados de las elecciones intermedias del 2009.