miércoles, 19 de mayo de 2010

CRITIQUEMOS MÉXICO


Introducción.

Partiendo de interrogantes introductorias explícitas y coherentes con la investigación y trabajo publicado por Pedro Salmerón, se desarrolla una obra que podría ser denominada como el accidente de la continuación de su libro anterior La División del Norte. La tierra, los hombres y la historia de un ejército del pueblo y que lleva por nombre como apunta el autor de Cuando México fue campo de batalla. La guerra civil de 1915. Por accidente me refiero a una agradable y útil sorpresa al descubrir en las páginas de ésta investigación, la historia de “los revolucionarios del noreste”, útil en el sentido de aportar a la comprensión del vacío que resultó en su investigación para realizar el siguiente paso para resolver las interrogantes planteadas, el descubrir que no estaba suficientemente estudiado el surgimiento entre 1913 y 1914 la División del Noreste, la historia de los carrancistas, hombres cercanos a Venustiano Carranza y el proyecto de volver a la senda institucional a raíz del golpe de Estado huertista.

Así partía al año de 1915 visto desde el año del bicentenario y del centenario. El presente ensayo pretende ser una reflexión crítica que refleje una investigación motivada por el interés despertado por un curso que se extiende a lo largo de un año, y que culmina en el núcleo de interés de Pedro Salmerón, que culmina en su investigación y su pasión: materializada en su última publicación; que sostengo como un agradable accidente y que aporta a la discusión sobre y por México, pero más que a su discusión a su crítica, en el sentido de decisión ante la crisis y la consciencia despertada frente a esta. Es en esta medida que el trabajo, más allá de la reflexión, pretende llegar a la invitación de la crítica nacional a partir de la aportación histórica, llegar si a la defensa de los ideales políticos pero también a los terrenos de la práctica, siempre y cuando que esta “no se mienta, que no se deforme, y que se use razonablemente” .

Este ensayo pretende fundamentar dos tesis en el pensamiento y exposición de Pedro Salmerón, desde la lectura de Los carrancistas y a través de la investigación de los textos del autor, así como de los documentos revisados y los historiadores revisionistas.

Planteo el por qué de la existencia de Los carrancistas en el primer apartado, en la segunda parte considero el por qué de la elección sobre este tema y autor, en la tercera parte fundamento la aportación del libro a la discusión histórica, en la cuarta parte reflexiono sobre dos ideas importantes en el trabajo de Salmerón y en la quinta parte comparto conclusiones del ensayo.


¿Por qué Pedro Salmerón escribió Los carrancistas?

Los carrancistas no es un acontecimiento aislado, atemporal y fuera de contexto; como todo, responde a un continuo histórico determinado por las decisiones diarias. Formalmente, y con ello quiero decir que exista de por medio un trabajo serio, informado y de investigación, la historia de Los carrancistas de Salmerón inicia en 1995 o 1996 como él bien apunta, más en sentido estricto podríamos remitirnos a la formación académica del autor o bien a sus raíces en Coatzacoalcos, desde un punto de vista sociológico, en este apartado responderé al espacio que comprende de la mitad de los 90´s a la fecha.

“Mis investigaciones sobre la revolución de la que ambos libros son resultado iniciaron formalmente en 1995 o 1996” . Los dos libros de los que habla Salmerón son La División del Norte y Los carrancistas, cuyas publicaciones responden a la investigación y el estudio iniciado, y que se encuentran englobadas en un proyecto más ambicioso cuyo objetivo principal es el año de 1915, “año de mayor violencia en México”

Hay que comprender la existencia de los carrancistas, no como un capricho ideológico del autor, como en repetidas ocasiones se coloca a las obras, sino como una pieza dentro de la búsqueda del conocimiento histórico y que se ubica en una línea de análisis histórico post revisionista en el México de principios del siglo XX. El resultado inconsistente de considerar al autor como un carrancista se concluye a partir del planteamiento que el mismo hace sobre su tesis principal que trata de la revolución política y la revolución social en México, más adelante se detalla.
“En realidad yo tengo un largo proyecto de investigación del que ya han salido algunos resultados sobre la revolución popular, es decir la que encabezan Villa y Zapata, pero llegó un momento, después de la publicación de mi libro ‘La División del Norte’, que finaliza cuando termina éste de ‘Los Carrancistas’, en el complicadísimo verano de 1914”





“Iba yo a seguir con la parte que cronológicamente continúa, es decir la de la guerra. En agosto de 1914 se colapsa el estado porfiriano, los tres poderes de la federación, los cuatro niveles de gobierno, los partidos políticos, los periódicos, el ejército, la marina, los policías, casi casi la universidad, en Coahuila se colapsó el Ateneo Fuente, dejó de funcionar un año entero. Las diferencias de los vencedores son de tal magnitud que se enfrentan en la guerra civil más violenta de nuestra historia”

Salmerón escribe la obra como parte de una investigación más ambiciosa que pretende responder principalmente a las siguientes preguntas “¿por qué se rebela la gente, ¿por qué hay hombres que lo apuestan todo a una transformación violenta de la vida social?”. Son preguntas explícitas que plantea Salmerón en el inicio de la obra, signo de una inauguración e invitación a la coherencia estructural del texto, y que se ven reflejadas en todo su trabajo de investigación. De igual forma pretende plantear sutilmente el debate en torno a la revolución política y social de México, contrastando dos proyectos de nación que chocan abiertamente en el violento año de 1915, a donde finalmente llevará el trabajo de investigación de Salmerón que ha llevado a cabo en 15 años.

¿Por qué escribir sobre los carrancistas?

Apunto y reitero que este es un texto reflexivo crítico en los términos que se exponen al principio. La crítica, así como la historia, no es posible desde ningún lugar, afirmar lo contrario es negarla por definición; es por ello que se torna necesaria la realización de una disquisición a la redacción del texto desde mi condición dada su naturaleza.

Escogí el texto de Salmerón, frente a mi otra opción que era el libro Los bolcheviques de Paco Ignacio Taibo II porque preferí adentrarme en el pensamiento de Pedro Salmerón, con la finalidad de investigar y fundamentar su tesis revolucionaria frente a otras, en un ejercicio crítico que pasa por la discusión de México en el año del bicentenario y del centenario, y que como bien apunta Javier Villarreal Lozano, lo trasciende dada su aportación al estudio y conocimiento histórico.
Resulta curioso que ambas elecciones representen a dos conjuntos de individuos que se hallan en un contexto particular de la historia de México y que responde a la segunda década del siglo XX.

Escribir sobre los carrancistas no ha sido la finalidad de adentrarme en el texto escogido, sino la de escribir sobre la tarea y el trabajo del autor. Los carrancistas como parte de una investigación más amplia y ambiciosa, permite adentrarse en la línea de pensamiento del autor que invita a la crítica y a la discusión desde el México del siglo XXI, desde la identificación de los individuos que formaron parte de los acontecimientos revolucionarios hace un siglo a través de preguntas puntuales con las que se identifica el lector, y que no se alejan de su realidad, se trata de un sentimiento despertado de empatía con estos hombres que se rebelaron y le apostaron a la transformación de la vida política y/o social de México.

“El libro estudia al conjunto de hombres que sigue a Venustiano Carranza, de dónde vienen, qué quieren y por qué se unen a la Revolución, esa es la intención de este libro…”

Aportaciones de Los carrancistas.

Cuando Pedro Salmerón realizaba su investigación sobre la guerra civil de 1915 utilizando diversas fuentes históricas como por ejemplo los archivos personales de Manuel W. González y de Venustiano Carranza, encontró amplias diferencias entre los textos de historia académica y los documentos que estudiaba sobre el Ejército del Noreste, por lo que su curiosidad e “incomprensión” fueron el germen de “Los Carrancistas”.

“Las fuentes a las que recurrí fueron básicamente cuatro archivos, entre ellos el de Manuel W. González y el archivo personal de Venustiano Carranza, además de otras consultas a instituciones diversas, donde su bibliografía sobre el tema me ayudó a conformar el libro”

Uno de los grandes descubrimientos del autor, que se denota en el cambio de percepción para con los carrancistas es dar cuenta de las coincidencias de los jefes del ejército en su origen social, su liderazgo, oficios antes de la Revolución, redes y contactos sociales. Como apunto más arriba, el enfoque de relato parte de las individualidades y sus historias específicas dentro de los acontecimientos que relatan la victoria del ejército del noreste.




¿cambió su percepción histórica sobre el porfirista Venustiano Carranza al escribir el libro sobre este ejército "revolucionario"?
(SALMERÓN) Sobre Carranza no mucho, sobre los carrancistas algo (descubrí que la mayoría eran terratenientes, medianos empresarios, profesionistas, vinculados con las élites económicas regionales... contrastando mucho de lo que se había dicho, casi sin fundamentos, sobre esos hombres.)

Las estadísticas militares son un punto fuerte que aporta al análisis y estudio histórico del período revolucionario y que se encuentra en un análisis contextual de mayor importancia en el trabajo de Salmerón. Dichas estadísticas desmitifican ciertas cuestiones como por ejemplo la ocupación villista de Aguascalientes durante la Convención frente a historiadores y visiones revisionistas en México, que a pesar de sus aportaciones para la comprensión de la revolución como un proceso iniciado con el triunfo de la República en 1867, fallan al momento de detallar la historia de personajes sobre los que se construyó un mito durante la generación anterior a 1968.

(SALMERÓN) “Es un mito que Villa tenía situada a Aguascalientes”
(Georgette José Valenzuela) “No es un mito Pedro, no se puede comparar el ejército que tenía la división del Norte con el que tenía Elizondo”
(SALMERÓN) “Elizondo tenía 20000 hombres, lo acabo de encontrar en los archivos”


Dentro de la misma línea del análisis de los ejércitos y divisiones, de su estructura, se permite revelar la disciplina y el orden, así como aciertos y errores de los hombres que dirigían, entre ellos Venustiano Carranza y Pancho Villa, así como para desmentir una vez más, concepciones anteriores sobre las actitudes y modos de estos hombres que hicieron revolución.

Es este ejército que ''no surgió dentro de un contexto estatal espontáneamente, sino que constituyó algo único y raro en la historia mundial. Era una milicia sumamente disciplinada", considera Friedrich Katz, otro de los más destacados especialistas en el tema, a propósito del libro de La División del Norte.

(Georgette José Valenzuela)” Villa es un militar indisciplinado”
(SALMERÓN) “Los argumentos no son los de indisciplina militar, el problema real es el orden político-social, en Chihuahua hay un proyecto social que Carranza no quiere”

La riqueza y la aportación de los carrancistas a la discusión de México solo puede observarse a todas luces cuando se contrasta; contraste donde aparece la ventaja comparativa del autor al mostrar datos duros desde las vidas de individuos que conformaron las filas del Ejército del Noreste. Son datos extraídos de fuentes de primera mano valiosas de las que él mismo hace observaciones en las diversas presentaciones de la obra .

Tesis de Salmerón.

En el pensamiento de Salmerón rescato dos ideas importantes que lo acompañan a través de sus escritos desde 1997 (tesis de Licenciatura, y en las inquietudes que el mismo expresa desde dos años antes de su publicación, cuando comienza a vislumbrarla), a los que se suma Los carrancistas. Primero la sorpresa ante la defectuosa investigación de los personajes y movimientos sobre los que se ha escrito en la Revolución (así como su incomprensión, como Salmerón apunta), es decir, que ha desestimado fuentes de primera mano contribuyendo a la mitificación. Segundo, su posición frente a la tesis revisionista de la existencia de dos revoluciones y la idea de los muchos Méxicos.

Su sorpresa y primer empeño frente a la revisión historiográfica se traduce en su tesis de licenciatura en la que plantea que “Villa y el villismo, un movimiento y un personaje sobre los que tanto se ha escrito son, al mismo tiempo, uno de los episodios de la Revolución más defectuosamente conocidos” El auge del estudio de la historia regional a partir del revisionismo otorga un espacio para la investigación sobre fuentes de primera mano, como los documentos personales de revolucionarios sobre los que trabaja Salmerón. El estudio de estos documentos le permite adentrarse en la cosmovisión y desarrollo social de los individuos que hicieron revolución, uno de los resultados más fascinantes del trabajo de Salmerón que nace de su sorpresa inicial en la licenciatura es, el énfasis en la revolución como un proceso militar. Este énfasis lo demuestra a través de la comprensión de la guerra a principios del siglo XX y que nos remite al pensamiento de Von Clausewitz que demarca: "La guerra es la continuación de la política por otros medios" y que destaca:

Esto, que parece evidente, a veces se nos olvida, porque las campañas de la revolución se libraron en una época en la que el paradigma del pensamiento militar dictaba que la guerra era una continuación de la política por otros medios, y porque muchos de los estudios más importantes sobre la revolución se hicieron en una época en que el paradigma dominante del pensamiento histórico dictaba que lo social y lo económico determinaban lo político y lo militar. Por lo tanto, los estudios tradicionales de la revolución se centraron en sus aspectos políticos, y los de la etapa de auge de la historiografía académica, en sus aspectos económicos y sociales. Sin embargo, el estudio de la formación y funcionamiento de los ejércitos nos puede enseñar muchas cosas sobre las razones de los hombres que la hicieron.

El trabajo de Salmerón que surge del problema propuesto del defecto en la historiografía, se enfoca a la consecución de resultados sobre el estudio de la guerra civil en 1915, desde la crítica al trabajo de Friedrich Katz, comprendiendo a la crítica en su papel que denoto en el último apartado.

Katz habla de los jefes villistas pero solo de los dirigentes populares: cojea al momento de hablar de muchos otros en los que gana interés Salmerón. Este es un espacio explícitamente abierto por Katz en su obra para investigaciones nuevas que arrojen resultados de la investigación, espacio que Salmerón hace suyo en La División del Norte y Los carrancistas.

A Salmerón, como a Katz, le sorprende la idea de que los revolucionarios villistas procedieran “de las capas más bajas de la sociedad” Así como en el proceso de investigación, surge Los carrancistas del apunte sobre la procedencia de los individuos del ejército del Noreste.

Salmerón se refiere en repetidas presentaciones a que los jefes carrancistas tenían similares puntos de encuentro en su origen social, su liderazgo, oficios, redes y contactos sociales, y que parte de su propuesta inicial. El libro de los carrancistas, dice, “es para que todos entendamos que una organización del pueblo, desde abajo, es capaz de ofrecer alternativas reales para solucionar los problemas nacionales”, aportando al entendimiento de acuerdo con él, de que “los verdaderos revolucionarios fueron vencidos”; y que nos lleva al segundo punto de su exposición y que nace de la propuesta revisionista, la aparición de la idea de dos revoluciones: la de los vencedores y la de los vencidos. Postura que al mismo tiempo es criticada con su primera propuesta de investigación.

Con la crítica a la posición revisionista y los resultados arrojados por esta, se realiza la provocación frente a la postura del villismo integrado en 1920 para destacarlo como derrotado, pero que permea en el movimiento agrarista 20 años después de la guerra civil de 1915. Destacando la existencia de una revolución política cuando se desmantelan las instituciones porfiristas, pero no existe una revolución social, las estructuras sociales no se ven afectadas sino hasta mucho tiempo después como plantea el mismo Salmerón. Los carrancistas (vencedores) actuaron “sin romper o atentar contra el principio de propiedad ni contra la institucionalidad "burguesa"”.




(Garciadiego) “Una revuelta que integra zapatistas como Soto y Gama y forman el Partido Nacional Agrarista, yo por eso si creo que zapatistas y villistas triunfan de alguna u otra manera en 1920, se les da los gobiernos locales”
(Salmerón) “A los villistas no”
(Garciadiego) “A mi si me parece que todos estos movimientos van aportando a la revolución mexicana ¿Qué nos aportó cada uno de estos movimientos? ¿qué hubiera pasado si hubiera triunfado la convención en 1915?”
(Salmerón) “el zapatismo y el villismo aliados hubieran llevado al país hacia un país menos autoritario y donde la economía se hubiera ido socializando paulatinamente y principalmente la reforma agraria se hubiera dado 20 años antes de lo que se dio y de una manera más integral”
Conclusiones.

La aportación de Salmerón con Los carrancistas es la de una crítica historiográfica en México como resultado de sus estudios e investigaciones en 15 años, comprendiendo a Los carrancistas como parte de un proceso histórico, así como de la misma forma Salmerón logra comprender el andar de los revolucionarios como parte de su proceso específico.

El grato accidente no puede ser entendido desde ningún lugar ni por separado, sino únicamente a través de los textos del autor y frente a otros de su misma generación, pero sobretodo frente al movimiento revisionista en México, así como a los documentos que se presentan como fuentes de primera mano en el siglo XXI y que sirvieron como archivos personales de los personajes que hoy se estudian. Salmerón logra insertarse en la invitación abierta de Friedrich Katz a la continuación del estudio sobre los revolucionarios abordando la guerra civil de 1915, adentrándose en ella y haciéndola su tema. Dicho espacio tomado representa la crítica a Katz, que lo hace desde su ensayo Pensar el villismo.

La crítica es entendida como el proceso de consciencia frente a un fenómeno, implicando la necesidad de superación perpetua en la acción. La crítica al trabajo historiográfico en México y al trabajo de Katz sobre la guerra civil en México por parte de Salmerón, aporta a la discusión de México, pero sobre todo a la crítica por México.

Los Carrancistas


Los Carrancistas.
Pedro Salmerón.

Partiendo de interrogantes introductorias explícitas y coherentes con la investigación y trabajo publicado por Pedro Salmerón, se desarrolla una obra que podría ser denominada como el accidente de la continuación de su libro anterior La División del Norte. La tierra, los hombres y la historia de un ejército del pueblo y que lleva por nombre como apunta el autor de Cuando México fue campo de batalla. La guerra civil de 1915. Por accidente me refiero a una agradable y útil sorpresa al descubrir en las páginas de ésta investigación, la historia de “los revolucionarios del noreste”, útil en el sentido de aportar a la comprensión del vacío que resultó en su investigación para realizar el siguiente paso para resolver las interrogantes planteadas, el descubrir que no estaba suficientemente estudiado el surgimiento entre 1913 y 1914 la División del Noreste, la historia de los carrancistas, hombres cercanos a Venustiano Carranza y el proyecto de volver a la senda institucional a raíz del golpe de Estado huertista.

A lo largo de cinco partes: los revolucionarios del noreste; el nacimiento del constitucionalismo; de las campañas guerrilleras; la transformación en ejército; y la ofensiva, Salmerón intenta encontrar explicaciones al “¿por qué se rebela la gente, ¿por qué hay hombres que lo apuestan todo a una transformación violenta de la vida social?”. Son preguntas explícitas que plantea Salmerón en el inicio de la obra, signo de una inauguración e invitación a la coherencia estructural del texto.
Salmerón cuenta a detalle la historia de los hombres que se rebelan contra el régimen huertista, que conforman el núcleo del carrancismo y que finalmente conforman la División del Noreste. Ésta es la historia de los hombres, y es a través de su historia que el aparente vacío en el estudio va adquiriendo forma y contenido.
En el relato de la historia de estos hombres, se hace un extremo hincapié en el origen social de éstos, colocando a esta variable en un lugar privilegiado del análisis biográfico, inevitablemente conllevando al contraste con sus compañeros y jefes para destacar el conflicto permanente en el texto del distingo entre el conflicto en la concepción revolucionaria.

La distinción entre cambio de régimen político y cambio social se hace presente desde el inicio del texto, a través de sus cinco partes y en el final de la obra, donde el último capítulo ¿Hacia dónde? refleja el latente conflicto que surge a partir de las intenciones carrancistas por contener el fortalecimiento de la División del Norte, del villismo y de éstos líderes populares de la Revolución. Dicho conflicto refiere el autor lo desata Carranza en el capítulo Semillas de la escisión. La obra culmina donde se desea empezar a contar la historia del conflicto revolucionario de 1915, y es en esa medida nuevamente, que el encuentro del agradable accidente despierta la distinción latente planteada a lo largo del texto.
La Revolución no es un proceso que se centra en la toma del poder del Estado, esto es un cambio de régimen político o si se desea una revolución política, sino que representa una transformación de las relaciones sociales. Es un cambio que se refleja en la cotidianeidad de nuestras vidas y a partir de las definiciones se pueden hacer matices conceptuales. Se puede tomar a la revolución social como un cambio permanente del día a día en la formas de relaciones interpersonales de una sociedad, mientras que del otro lado se puede señalar que existe una conclusión revolucionaria al decir que una verdadera revolución social solo concluye con una revolución mundial, y que además, es social porque se produce desde y por las bases de la sociedad. Es en esta medida que la comparación biográfica resultaría útil para explicar la producción revolucionaria, destacando que se parte de la acertada conceptualización de las bases de la sociedad.

Al final del texto, Salmerón afirma que para Carranza y los carrancistas la revolución había concluido con el cambio de régimen político, mientras que para otras fuerzas revolucionarias el conflicto aún no tenía conclusión puesto que las estructuras sociales no habían sido cambiadas. Dicho conflicto en la concepción revolucionaria pondrá a la investigación del autor en la senda correcta por concluir su investigación principal y que llevó a la publicación de Los Carrancistas, una destacadísima investigación que se presenta como un agradable accidente a pesar de la “añeja epidemia académica: la especialización excesiva, que carece absolutamente de visiones de conjunto de los grandes problemas históricos y muchas veces sólo sirve para la promoción institucional y para esconder sus resultados en bodegas repletas de libros que no circulan”.

Los Bolcheviques de Paco Ignacio Taibo II


Los Bolcheviques
Paco Ignacio Taibo II

Resulta agradable encontrar libros extensos, críticos y bien documentados que representan una gran labor de investigación, pero sobretodo que reflejen pasión por el tema, por la escritura y por la historia. Encontré un libro así en Los Bolcheviques.

Es muy complicado no retomar las primeras líneas del libro (que reflejan fielmente la intención del autor con la progresión de la obra) al momento de realizar un breve esquema sintético de éste.

“Esta es la historia de un grupo de militantes que pretendieron ser la vanguardia de una clase trabajadora, y no lo lograron. Es también la historia de un espejismo, el de la Revolución Rusa vista en el valle de Anáhuac cuando se encontraba realmente a millares de kilómetros de distancia. Es, por tanto una historia claramente marginal. Aquí se habla de un millar de ciudadanos.”

Es con éstas palabras con las que se inicia el relato de la aventura de un grupo de individuos singulares e interesantes que los une la peculiar idea de crear un Partido Comunista en México. Es también con estas palabras con las que se dota de una motivadora portada al libro, dado que estas mismas son el exterior que reflejan fielmente el interior del libro.

Las preguntas que generan la historia narrativa del origen del comunismo en México pueden llegar a ser no tan interesantes como la que se plantea el autor desde el inicio de su obra, y ésta es ¿de quién es ésta historia?

Ésta historia es la de un grupo pretensioso marcado por la derrota y la negación, es la historia del lector y de todos aquellos que conformamos la realidad nacional, así como todo aquello que nos una a ésta historia familiar sumidos en la subjetividad del estudio de la historia, de esta historia. La idea que une a estos ciudadanos, “la mayor parte de ellos obreros y campesinos, de los cuales un par de centenares tiene nombre, apellido, trayectorias, manías, vocaciones heroicas o ridículas, pasiones y gustos”, es el espejismo de la revolución de octubre, la cual ven pero no logran alcanzar jamás, a pesar de los esfuerzos por entablar relaciones con el Partido Comunista en Moscú de manera directa e indirecta, a veces viéndose inmiscuidos en conflictos tan marginales (como esta historia) como la pérdida y búsqueda de joyas o participando en debates interminables que los terminen dividiendo por trivialidades como la añeja tauromaquia, o uniendo en pos de la defensa de la también añeja prostitución.

La historia está marcada por crisis, entendidas como momentos de decisión ante alguna problemática. Cada renovación de dirigencia del partido y sus objetivos se lleva a cabo a través de éstas crisis. El nacimiento del partido es también un momento de crisis, una crisis de identidad ante el espejismo ruso y la materialidad de la revolucionaria mexicana, que para algunos resultó corta y traicionera, y para otros una tarea interminable de trabajo, pasión y esfuerzo nacional. Entre crisis y a través de la significativa documentación de la obra es posible avistar éstas pasiones, gustos, manías y vocaciones de las que nos advierte Taibo II desde el principio de la obra. La singularidad de los extranjeros que se mueven en el círculo del partido y sus relaciones con sus tierras y con México hacen resaltar el carácter pretensioso en la viva pasión por el partido comunista, mientras que los connacionales se mueven a lo largo de las líneas de los movimientos obreros en distintos puntos de la geografía nacional hacia el final del período armado de la Revolución Mexicana, esto sin que el autor haga de la obra una obra del movimiento obrero en México, que aunque lo menciona y ahonda en él de manera explícita no hace suyo el tema, lo que pasa de igual forma con el tema agrarista y las luchas de los agraristas y del agrarismo mexicano.

Los Bolcheviques es una invitación a ahondar en la historia, que es de todos, nadie es dueño de la historia más que de la propia. De igual forma permanece una invitación a lo largo del libro a continuar investigando, al acercamiento a la historia en este caso del inicio del partido comunista que pareciera un llamado a las fuerzas políticas de izquierda en México por realizar un autoconocimiento a través de la crítica y transformarla en práctica, para no tenerla como un vago recuerdo sino como algo que es propio y que no es de nadie. Y no solo un llamado a la izquierda sino a todo aquel que no se basa en la reflexión y la creencia para sobrellevar de los momentos de crisis, como lo hicieran en el margen este millar de ciudadanos.

viernes, 14 de mayo de 2010

Discutamos México Programa 34



PEDRO SALMERON

PRESENTACION DEL LIBRO LOS CARRANCISTAS



En el proceso de formación del trabajo sobre LOS CARRANCISTAS

jueves, 13 de mayo de 2010

¿Racionalidad en contexto?

Ésta fue una de las preguntas que me surgió al leer a Lau y Redlawnsk en su How voters decide. Que un individuo sea racional quiere decir que sus relaciones de preferencia sean completas y transitivas, es decir, que tenga la capacidad de elegir de entre una serie de opciones y que pueda establecer una relación ordinal entre estas, sin importar cuáles sean las opciones ni cuál sea el resultado alcanzado. Redlawnsk asume a la racionalidad del votante en un contexto determinado, es decir, en el proceso democrático de delegación de poder en un representante, el juego se seguiría de la siguiente forma: el votante racional desea maximizar representatividad en el proceso de elección mediante la elección del candidato que más se acerque a su posición ideal, es decir, aquel con el que se sienta más identificado al momento de tomar la decisión, sujeto al conjunto de candidatos disponibles en el momento. No me queda muy claro del por qué habría que maximizarse representatividad sin que ésta estuviera sujeta a cierto marco institucional, como por ejemplo un contexto de falta de competencia política en el que la decisión de elegir entre dos candidatos fuera independiente dado que los dos representan el mismo punto que puede o no estar alejado del punto ideal del votante, o aquel contexto en el que existiera un candidato único, ese votante en realidad ¿estaría maximizando representatividad? Existen ciertas condiciones contextuales necesarias para establecer el juego de maximización de representatividad, pero no queda del todo claro que todos los votantes que asisten a las urnas a emitir un voto estén jugándolo en cualquier momento y en cualquier lugar. Si bien la aportación contextual en el proceso de maximización de representatividad realizada por Lau y Redlawnsk es importante dado lo que se está maximizando y que establece la complejidad del proceso de elección y motivación del voto, que en ocasiones se restringe y somete a una abstracción excesiva más no innecesaria de la realidad, y que apela a sentimientos, valores y especificaciones individuales de cada votante, es importante resaltar que un votante no maximiza únicamente representatividad dado que esos mismos sentimientos, valores y especificaciones individuales pueden o no estar alineados con el compromiso del juego democrático y la representatividad misma del votante, es decir, a los votantes puede interesarles mucho, poco o nada que un candidato los represente fielmente dado el marco institucional y la complejidad preferencial del elector.

Los políticos no ceden. Reflexiones sobre la reelección en México ¿necesaria y suficiente?

En el presente escrito esgrimo la principal demanda ciudadana vista como opinión pública sobre la necesidad de establecer un mecanismo de reelección legislativa para que exista el incentivo de aceptación responsiva del representante electo ante su electorado (como coloquialmente se establece, que el diputado/senador regrese al distrito), para enfatizarlo como condición necesaria más no suficiente ante la consecución del objetivo planteado.

El mecanismo de reelección en las cámaras legislativas se presenta como condición necesaria para la rendición de cuentas, profesionalización de los legisladores y la responsividad ante el electorado en el distrito de elección, pero ¿será suficiente? Ante el actual panorama nacional donde se pretende mostrar un interés de apertura por parte del sistema político y las élites políticas del país, frente a una presión ciudadana que exige una actitud de respuesta y responsabilidad por parte del representante electo ante su electorado, es importante señalar que en ocasiones, la mayoría del tiempo, los políticos no ceden ante el electorado.

Retomo los argumentos de atención de Jacobs y Shapiro (Politicians don´t pander), no para responder a la suficiencia o no del mecanismo reeleccionista sino para establecer un punto enfático que en la mayoría de las ocasiones se omite. Situándonos en el marco institucional que permita la reelección, los políticos desean dos cuestiones, y no una nada más como en repetidas ocasiones se enfatiza en la modelación del individuo racional: llevar a cabo sus políticas públicas preferidas y por supuesto ser reelectos. No son dos momentos de elección sino uno mismo en el que se establecen las aspiraciones y decisiones de los políticos que determinan su acción electoral y su quehacer político.

Los políticos responden a la opinión pública de dos formas: una es en la que la utilizan para hacer política pública, que generalmente se hace cuando hay una elección cercana (como por ejemplo la actual política de seguridad a los pocos días de la toma de posesión en año electoral 2006, o bien la actual reforma política que aparece después de las elecciones intermedias en 2009 con evidentes miras hacia la elección del 2012), y en la que los políticos ceden sus puntos ideales con la intención de ser reelectos, o en el caso actual que sus partidos sean electos, es decir, se cede ante la opinión pública; la otra es cuando los políticos usan a la opinión pública con la finalidad de moverla hacia sus puntos preferidos de política pública, realizando una simulación de responsividad o de respuesta que eleva los costos de monitoreo de las posiciones ideales de los representantes por parte del electorado que eventualmente realiza el voto de castigo.

Los políticos quedan desatados por largos períodos no electorales para manipular las demandas ciudadanas e intentar llevar a cabo su punto ideal de política pública. Si lo que se busca es rendición de cuentas y respuesta ante la ciudadanía y sus demandas, habría que señalar que la calidad de respuesta ante el electorado se ve minada por la falta de confianza en gran medida ocasionada por el éxito de la imposición de puntos ideales de políticos que no ceden ante la ciudadanía.