miércoles, 30 de junio de 2010

Study Demonstrates How We Support Our False Beliefs

(PhysOrg.com) -- In a study published in the most recent issue of the journal Sociological Inquiry, sociologists from four major research institutions focus on one of the most curious aspects of the 2004 presidential election: the strength and resilience of the belief among many Americans that Saddam Hussein was linked to the terrorist attacks of 9/11.
Although this belief influenced the 2004 election, they claim it did not result from pro-Bush propaganda, but from an urgent need by many Americans to seek justification for a war already in progress.
The findings may illuminate reasons why some people form false beliefs about the pros and cons of health-care reform or regarding President Obama's citizenship, for example.
The study, "There Must Be a Reason: Osama, Saddam and Inferred Justification" calls such unsubstantiated beliefs "a serious challenge to democratic theory and practice" and considers how and why it was maintained by so many voters for so long in the absence of supporting evidence.

Co-author Steven Hoffman, Ph.D., visiting assistant professor of sociology at the University at Buffalo, says, "Our data shows substantial support for a cognitive theory known as 'motivated reasoning,' which suggests that rather than search rationally for information that either confirms or disconfirms a particular belief, people actually seek out information that confirms what they already believe.

"In fact," he says, "for the most part people completely ignore contrary information.
"The study demonstrates voters' ability to develop elaborate rationalizations based on faulty information," he explains.

While numerous scholars have blamed a campaign of false information and innuendo from the Bush administration, this study argues that the primary cause of misperception in the 9/11-Saddam Hussein case was not the presence or absence of accurate data but a respondent's desire to believe in particular kinds of information.

"The argument here is that people get deeply attached to their beliefs," Hoffman says.
"We form emotional attachments that get wrapped up in our personal identity and sense of morality, irrespective of the facts of the matter. The problem is that this notion of 'motivated reasoning' has only been supported with experimental results in artificial settings. We decided it was time to see if it held up when you talk to actual voters in their homes, workplaces, restaurants, offices and other deliberative settings."
The survey and interview-based study was conducted by Hoffman, Monica Prasad, Ph.D., assistant professor of sociology at Northwestern University; Northwestern graduate students Kieren Bezila and Kate Kindleberger; Andrew Perrin, Ph.D., associate professor of sociology, University of North Carolina, Chapel Hill; and UNC graduate students Kim Manturuk, Andrew R. Payton and Ashleigh Smith Powers (now an assistant professor of political science and psychology at Millsaps College).

The study addresses what it refers to as a "serious challenge to democratic theory and practice that results when citizens with incorrect information cannot form appropriate preferences or evaluate the preferences of others."

One of the most curious "false beliefs" of the 2004 presidential election, they say, was a strong and resilient belief among many Americans that Saddam Hussein was linked to the terrorist attacks of Sept. 11, 2001.

Hoffman says that over the course of the 2004 presidential campaign, several polls showed that majorities of respondents believed that Saddam Hussein was either partly or largely responsible for the 9/11 attacks, a percentage that declined very slowly, dipping below 50 percent only in late 2003.

"This that Hussein was responsible for the Twin Tower terrorist attacks was very persistent, despite all the evidence suggesting that no link existed," Hoffman says.

The study team employed a technique called "challenge interviews" on a sample of voters who reported believing in a link between Saddam and 9/11. The researchers presented the available evidence of the link, along with the evidence that there was no link, and then pushed respondents to justify their opinion on the matter. For all but one respondent, the overwhelming evidence that there was no link left no impact on their arguments in support of the link.

One unexpected pattern that emerged from the different justifications that subjects offered for continuing to believe in the validity of the link was that it helped citizens make sense of the Bush Administration's decision to go to war against Iraq.

"We refer to this as 'inferred justification,'" says Hoffman "because for these voters, the sheer fact that we were engaged in war led to a post-hoc search for a justification for that war.
"People were basically making up justifications for the fact that we were at war," he says.

"One of the things that is really interesting about this, from both the perspective of voting patterns but also for democratic theory more generally, Hoffman says, "is that we did not find that people were being duped by a campaign of innuendo so much as they were actively constructing links and justifications that did not exist.

"They wanted to believe in the link," he says, "because it helped them make sense of a current reality. So voters' ability to develop elaborate rationalizations based on faulty information, whether we think that is good or bad for democratic practice, does at least demonstrate an impressive form of creativity."

miércoles, 19 de mayo de 2010

CRITIQUEMOS MÉXICO


Introducción.

Partiendo de interrogantes introductorias explícitas y coherentes con la investigación y trabajo publicado por Pedro Salmerón, se desarrolla una obra que podría ser denominada como el accidente de la continuación de su libro anterior La División del Norte. La tierra, los hombres y la historia de un ejército del pueblo y que lleva por nombre como apunta el autor de Cuando México fue campo de batalla. La guerra civil de 1915. Por accidente me refiero a una agradable y útil sorpresa al descubrir en las páginas de ésta investigación, la historia de “los revolucionarios del noreste”, útil en el sentido de aportar a la comprensión del vacío que resultó en su investigación para realizar el siguiente paso para resolver las interrogantes planteadas, el descubrir que no estaba suficientemente estudiado el surgimiento entre 1913 y 1914 la División del Noreste, la historia de los carrancistas, hombres cercanos a Venustiano Carranza y el proyecto de volver a la senda institucional a raíz del golpe de Estado huertista.

Así partía al año de 1915 visto desde el año del bicentenario y del centenario. El presente ensayo pretende ser una reflexión crítica que refleje una investigación motivada por el interés despertado por un curso que se extiende a lo largo de un año, y que culmina en el núcleo de interés de Pedro Salmerón, que culmina en su investigación y su pasión: materializada en su última publicación; que sostengo como un agradable accidente y que aporta a la discusión sobre y por México, pero más que a su discusión a su crítica, en el sentido de decisión ante la crisis y la consciencia despertada frente a esta. Es en esta medida que el trabajo, más allá de la reflexión, pretende llegar a la invitación de la crítica nacional a partir de la aportación histórica, llegar si a la defensa de los ideales políticos pero también a los terrenos de la práctica, siempre y cuando que esta “no se mienta, que no se deforme, y que se use razonablemente” .

Este ensayo pretende fundamentar dos tesis en el pensamiento y exposición de Pedro Salmerón, desde la lectura de Los carrancistas y a través de la investigación de los textos del autor, así como de los documentos revisados y los historiadores revisionistas.

Planteo el por qué de la existencia de Los carrancistas en el primer apartado, en la segunda parte considero el por qué de la elección sobre este tema y autor, en la tercera parte fundamento la aportación del libro a la discusión histórica, en la cuarta parte reflexiono sobre dos ideas importantes en el trabajo de Salmerón y en la quinta parte comparto conclusiones del ensayo.


¿Por qué Pedro Salmerón escribió Los carrancistas?

Los carrancistas no es un acontecimiento aislado, atemporal y fuera de contexto; como todo, responde a un continuo histórico determinado por las decisiones diarias. Formalmente, y con ello quiero decir que exista de por medio un trabajo serio, informado y de investigación, la historia de Los carrancistas de Salmerón inicia en 1995 o 1996 como él bien apunta, más en sentido estricto podríamos remitirnos a la formación académica del autor o bien a sus raíces en Coatzacoalcos, desde un punto de vista sociológico, en este apartado responderé al espacio que comprende de la mitad de los 90´s a la fecha.

“Mis investigaciones sobre la revolución de la que ambos libros son resultado iniciaron formalmente en 1995 o 1996” . Los dos libros de los que habla Salmerón son La División del Norte y Los carrancistas, cuyas publicaciones responden a la investigación y el estudio iniciado, y que se encuentran englobadas en un proyecto más ambicioso cuyo objetivo principal es el año de 1915, “año de mayor violencia en México”

Hay que comprender la existencia de los carrancistas, no como un capricho ideológico del autor, como en repetidas ocasiones se coloca a las obras, sino como una pieza dentro de la búsqueda del conocimiento histórico y que se ubica en una línea de análisis histórico post revisionista en el México de principios del siglo XX. El resultado inconsistente de considerar al autor como un carrancista se concluye a partir del planteamiento que el mismo hace sobre su tesis principal que trata de la revolución política y la revolución social en México, más adelante se detalla.
“En realidad yo tengo un largo proyecto de investigación del que ya han salido algunos resultados sobre la revolución popular, es decir la que encabezan Villa y Zapata, pero llegó un momento, después de la publicación de mi libro ‘La División del Norte’, que finaliza cuando termina éste de ‘Los Carrancistas’, en el complicadísimo verano de 1914”





“Iba yo a seguir con la parte que cronológicamente continúa, es decir la de la guerra. En agosto de 1914 se colapsa el estado porfiriano, los tres poderes de la federación, los cuatro niveles de gobierno, los partidos políticos, los periódicos, el ejército, la marina, los policías, casi casi la universidad, en Coahuila se colapsó el Ateneo Fuente, dejó de funcionar un año entero. Las diferencias de los vencedores son de tal magnitud que se enfrentan en la guerra civil más violenta de nuestra historia”

Salmerón escribe la obra como parte de una investigación más ambiciosa que pretende responder principalmente a las siguientes preguntas “¿por qué se rebela la gente, ¿por qué hay hombres que lo apuestan todo a una transformación violenta de la vida social?”. Son preguntas explícitas que plantea Salmerón en el inicio de la obra, signo de una inauguración e invitación a la coherencia estructural del texto, y que se ven reflejadas en todo su trabajo de investigación. De igual forma pretende plantear sutilmente el debate en torno a la revolución política y social de México, contrastando dos proyectos de nación que chocan abiertamente en el violento año de 1915, a donde finalmente llevará el trabajo de investigación de Salmerón que ha llevado a cabo en 15 años.

¿Por qué escribir sobre los carrancistas?

Apunto y reitero que este es un texto reflexivo crítico en los términos que se exponen al principio. La crítica, así como la historia, no es posible desde ningún lugar, afirmar lo contrario es negarla por definición; es por ello que se torna necesaria la realización de una disquisición a la redacción del texto desde mi condición dada su naturaleza.

Escogí el texto de Salmerón, frente a mi otra opción que era el libro Los bolcheviques de Paco Ignacio Taibo II porque preferí adentrarme en el pensamiento de Pedro Salmerón, con la finalidad de investigar y fundamentar su tesis revolucionaria frente a otras, en un ejercicio crítico que pasa por la discusión de México en el año del bicentenario y del centenario, y que como bien apunta Javier Villarreal Lozano, lo trasciende dada su aportación al estudio y conocimiento histórico.
Resulta curioso que ambas elecciones representen a dos conjuntos de individuos que se hallan en un contexto particular de la historia de México y que responde a la segunda década del siglo XX.

Escribir sobre los carrancistas no ha sido la finalidad de adentrarme en el texto escogido, sino la de escribir sobre la tarea y el trabajo del autor. Los carrancistas como parte de una investigación más amplia y ambiciosa, permite adentrarse en la línea de pensamiento del autor que invita a la crítica y a la discusión desde el México del siglo XXI, desde la identificación de los individuos que formaron parte de los acontecimientos revolucionarios hace un siglo a través de preguntas puntuales con las que se identifica el lector, y que no se alejan de su realidad, se trata de un sentimiento despertado de empatía con estos hombres que se rebelaron y le apostaron a la transformación de la vida política y/o social de México.

“El libro estudia al conjunto de hombres que sigue a Venustiano Carranza, de dónde vienen, qué quieren y por qué se unen a la Revolución, esa es la intención de este libro…”

Aportaciones de Los carrancistas.

Cuando Pedro Salmerón realizaba su investigación sobre la guerra civil de 1915 utilizando diversas fuentes históricas como por ejemplo los archivos personales de Manuel W. González y de Venustiano Carranza, encontró amplias diferencias entre los textos de historia académica y los documentos que estudiaba sobre el Ejército del Noreste, por lo que su curiosidad e “incomprensión” fueron el germen de “Los Carrancistas”.

“Las fuentes a las que recurrí fueron básicamente cuatro archivos, entre ellos el de Manuel W. González y el archivo personal de Venustiano Carranza, además de otras consultas a instituciones diversas, donde su bibliografía sobre el tema me ayudó a conformar el libro”

Uno de los grandes descubrimientos del autor, que se denota en el cambio de percepción para con los carrancistas es dar cuenta de las coincidencias de los jefes del ejército en su origen social, su liderazgo, oficios antes de la Revolución, redes y contactos sociales. Como apunto más arriba, el enfoque de relato parte de las individualidades y sus historias específicas dentro de los acontecimientos que relatan la victoria del ejército del noreste.




¿cambió su percepción histórica sobre el porfirista Venustiano Carranza al escribir el libro sobre este ejército "revolucionario"?
(SALMERÓN) Sobre Carranza no mucho, sobre los carrancistas algo (descubrí que la mayoría eran terratenientes, medianos empresarios, profesionistas, vinculados con las élites económicas regionales... contrastando mucho de lo que se había dicho, casi sin fundamentos, sobre esos hombres.)

Las estadísticas militares son un punto fuerte que aporta al análisis y estudio histórico del período revolucionario y que se encuentra en un análisis contextual de mayor importancia en el trabajo de Salmerón. Dichas estadísticas desmitifican ciertas cuestiones como por ejemplo la ocupación villista de Aguascalientes durante la Convención frente a historiadores y visiones revisionistas en México, que a pesar de sus aportaciones para la comprensión de la revolución como un proceso iniciado con el triunfo de la República en 1867, fallan al momento de detallar la historia de personajes sobre los que se construyó un mito durante la generación anterior a 1968.

(SALMERÓN) “Es un mito que Villa tenía situada a Aguascalientes”
(Georgette José Valenzuela) “No es un mito Pedro, no se puede comparar el ejército que tenía la división del Norte con el que tenía Elizondo”
(SALMERÓN) “Elizondo tenía 20000 hombres, lo acabo de encontrar en los archivos”


Dentro de la misma línea del análisis de los ejércitos y divisiones, de su estructura, se permite revelar la disciplina y el orden, así como aciertos y errores de los hombres que dirigían, entre ellos Venustiano Carranza y Pancho Villa, así como para desmentir una vez más, concepciones anteriores sobre las actitudes y modos de estos hombres que hicieron revolución.

Es este ejército que ''no surgió dentro de un contexto estatal espontáneamente, sino que constituyó algo único y raro en la historia mundial. Era una milicia sumamente disciplinada", considera Friedrich Katz, otro de los más destacados especialistas en el tema, a propósito del libro de La División del Norte.

(Georgette José Valenzuela)” Villa es un militar indisciplinado”
(SALMERÓN) “Los argumentos no son los de indisciplina militar, el problema real es el orden político-social, en Chihuahua hay un proyecto social que Carranza no quiere”

La riqueza y la aportación de los carrancistas a la discusión de México solo puede observarse a todas luces cuando se contrasta; contraste donde aparece la ventaja comparativa del autor al mostrar datos duros desde las vidas de individuos que conformaron las filas del Ejército del Noreste. Son datos extraídos de fuentes de primera mano valiosas de las que él mismo hace observaciones en las diversas presentaciones de la obra .

Tesis de Salmerón.

En el pensamiento de Salmerón rescato dos ideas importantes que lo acompañan a través de sus escritos desde 1997 (tesis de Licenciatura, y en las inquietudes que el mismo expresa desde dos años antes de su publicación, cuando comienza a vislumbrarla), a los que se suma Los carrancistas. Primero la sorpresa ante la defectuosa investigación de los personajes y movimientos sobre los que se ha escrito en la Revolución (así como su incomprensión, como Salmerón apunta), es decir, que ha desestimado fuentes de primera mano contribuyendo a la mitificación. Segundo, su posición frente a la tesis revisionista de la existencia de dos revoluciones y la idea de los muchos Méxicos.

Su sorpresa y primer empeño frente a la revisión historiográfica se traduce en su tesis de licenciatura en la que plantea que “Villa y el villismo, un movimiento y un personaje sobre los que tanto se ha escrito son, al mismo tiempo, uno de los episodios de la Revolución más defectuosamente conocidos” El auge del estudio de la historia regional a partir del revisionismo otorga un espacio para la investigación sobre fuentes de primera mano, como los documentos personales de revolucionarios sobre los que trabaja Salmerón. El estudio de estos documentos le permite adentrarse en la cosmovisión y desarrollo social de los individuos que hicieron revolución, uno de los resultados más fascinantes del trabajo de Salmerón que nace de su sorpresa inicial en la licenciatura es, el énfasis en la revolución como un proceso militar. Este énfasis lo demuestra a través de la comprensión de la guerra a principios del siglo XX y que nos remite al pensamiento de Von Clausewitz que demarca: "La guerra es la continuación de la política por otros medios" y que destaca:

Esto, que parece evidente, a veces se nos olvida, porque las campañas de la revolución se libraron en una época en la que el paradigma del pensamiento militar dictaba que la guerra era una continuación de la política por otros medios, y porque muchos de los estudios más importantes sobre la revolución se hicieron en una época en que el paradigma dominante del pensamiento histórico dictaba que lo social y lo económico determinaban lo político y lo militar. Por lo tanto, los estudios tradicionales de la revolución se centraron en sus aspectos políticos, y los de la etapa de auge de la historiografía académica, en sus aspectos económicos y sociales. Sin embargo, el estudio de la formación y funcionamiento de los ejércitos nos puede enseñar muchas cosas sobre las razones de los hombres que la hicieron.

El trabajo de Salmerón que surge del problema propuesto del defecto en la historiografía, se enfoca a la consecución de resultados sobre el estudio de la guerra civil en 1915, desde la crítica al trabajo de Friedrich Katz, comprendiendo a la crítica en su papel que denoto en el último apartado.

Katz habla de los jefes villistas pero solo de los dirigentes populares: cojea al momento de hablar de muchos otros en los que gana interés Salmerón. Este es un espacio explícitamente abierto por Katz en su obra para investigaciones nuevas que arrojen resultados de la investigación, espacio que Salmerón hace suyo en La División del Norte y Los carrancistas.

A Salmerón, como a Katz, le sorprende la idea de que los revolucionarios villistas procedieran “de las capas más bajas de la sociedad” Así como en el proceso de investigación, surge Los carrancistas del apunte sobre la procedencia de los individuos del ejército del Noreste.

Salmerón se refiere en repetidas presentaciones a que los jefes carrancistas tenían similares puntos de encuentro en su origen social, su liderazgo, oficios, redes y contactos sociales, y que parte de su propuesta inicial. El libro de los carrancistas, dice, “es para que todos entendamos que una organización del pueblo, desde abajo, es capaz de ofrecer alternativas reales para solucionar los problemas nacionales”, aportando al entendimiento de acuerdo con él, de que “los verdaderos revolucionarios fueron vencidos”; y que nos lleva al segundo punto de su exposición y que nace de la propuesta revisionista, la aparición de la idea de dos revoluciones: la de los vencedores y la de los vencidos. Postura que al mismo tiempo es criticada con su primera propuesta de investigación.

Con la crítica a la posición revisionista y los resultados arrojados por esta, se realiza la provocación frente a la postura del villismo integrado en 1920 para destacarlo como derrotado, pero que permea en el movimiento agrarista 20 años después de la guerra civil de 1915. Destacando la existencia de una revolución política cuando se desmantelan las instituciones porfiristas, pero no existe una revolución social, las estructuras sociales no se ven afectadas sino hasta mucho tiempo después como plantea el mismo Salmerón. Los carrancistas (vencedores) actuaron “sin romper o atentar contra el principio de propiedad ni contra la institucionalidad "burguesa"”.




(Garciadiego) “Una revuelta que integra zapatistas como Soto y Gama y forman el Partido Nacional Agrarista, yo por eso si creo que zapatistas y villistas triunfan de alguna u otra manera en 1920, se les da los gobiernos locales”
(Salmerón) “A los villistas no”
(Garciadiego) “A mi si me parece que todos estos movimientos van aportando a la revolución mexicana ¿Qué nos aportó cada uno de estos movimientos? ¿qué hubiera pasado si hubiera triunfado la convención en 1915?”
(Salmerón) “el zapatismo y el villismo aliados hubieran llevado al país hacia un país menos autoritario y donde la economía se hubiera ido socializando paulatinamente y principalmente la reforma agraria se hubiera dado 20 años antes de lo que se dio y de una manera más integral”
Conclusiones.

La aportación de Salmerón con Los carrancistas es la de una crítica historiográfica en México como resultado de sus estudios e investigaciones en 15 años, comprendiendo a Los carrancistas como parte de un proceso histórico, así como de la misma forma Salmerón logra comprender el andar de los revolucionarios como parte de su proceso específico.

El grato accidente no puede ser entendido desde ningún lugar ni por separado, sino únicamente a través de los textos del autor y frente a otros de su misma generación, pero sobretodo frente al movimiento revisionista en México, así como a los documentos que se presentan como fuentes de primera mano en el siglo XXI y que sirvieron como archivos personales de los personajes que hoy se estudian. Salmerón logra insertarse en la invitación abierta de Friedrich Katz a la continuación del estudio sobre los revolucionarios abordando la guerra civil de 1915, adentrándose en ella y haciéndola su tema. Dicho espacio tomado representa la crítica a Katz, que lo hace desde su ensayo Pensar el villismo.

La crítica es entendida como el proceso de consciencia frente a un fenómeno, implicando la necesidad de superación perpetua en la acción. La crítica al trabajo historiográfico en México y al trabajo de Katz sobre la guerra civil en México por parte de Salmerón, aporta a la discusión de México, pero sobre todo a la crítica por México.

Los Carrancistas


Los Carrancistas.
Pedro Salmerón.

Partiendo de interrogantes introductorias explícitas y coherentes con la investigación y trabajo publicado por Pedro Salmerón, se desarrolla una obra que podría ser denominada como el accidente de la continuación de su libro anterior La División del Norte. La tierra, los hombres y la historia de un ejército del pueblo y que lleva por nombre como apunta el autor de Cuando México fue campo de batalla. La guerra civil de 1915. Por accidente me refiero a una agradable y útil sorpresa al descubrir en las páginas de ésta investigación, la historia de “los revolucionarios del noreste”, útil en el sentido de aportar a la comprensión del vacío que resultó en su investigación para realizar el siguiente paso para resolver las interrogantes planteadas, el descubrir que no estaba suficientemente estudiado el surgimiento entre 1913 y 1914 la División del Noreste, la historia de los carrancistas, hombres cercanos a Venustiano Carranza y el proyecto de volver a la senda institucional a raíz del golpe de Estado huertista.

A lo largo de cinco partes: los revolucionarios del noreste; el nacimiento del constitucionalismo; de las campañas guerrilleras; la transformación en ejército; y la ofensiva, Salmerón intenta encontrar explicaciones al “¿por qué se rebela la gente, ¿por qué hay hombres que lo apuestan todo a una transformación violenta de la vida social?”. Son preguntas explícitas que plantea Salmerón en el inicio de la obra, signo de una inauguración e invitación a la coherencia estructural del texto.
Salmerón cuenta a detalle la historia de los hombres que se rebelan contra el régimen huertista, que conforman el núcleo del carrancismo y que finalmente conforman la División del Noreste. Ésta es la historia de los hombres, y es a través de su historia que el aparente vacío en el estudio va adquiriendo forma y contenido.
En el relato de la historia de estos hombres, se hace un extremo hincapié en el origen social de éstos, colocando a esta variable en un lugar privilegiado del análisis biográfico, inevitablemente conllevando al contraste con sus compañeros y jefes para destacar el conflicto permanente en el texto del distingo entre el conflicto en la concepción revolucionaria.

La distinción entre cambio de régimen político y cambio social se hace presente desde el inicio del texto, a través de sus cinco partes y en el final de la obra, donde el último capítulo ¿Hacia dónde? refleja el latente conflicto que surge a partir de las intenciones carrancistas por contener el fortalecimiento de la División del Norte, del villismo y de éstos líderes populares de la Revolución. Dicho conflicto refiere el autor lo desata Carranza en el capítulo Semillas de la escisión. La obra culmina donde se desea empezar a contar la historia del conflicto revolucionario de 1915, y es en esa medida nuevamente, que el encuentro del agradable accidente despierta la distinción latente planteada a lo largo del texto.
La Revolución no es un proceso que se centra en la toma del poder del Estado, esto es un cambio de régimen político o si se desea una revolución política, sino que representa una transformación de las relaciones sociales. Es un cambio que se refleja en la cotidianeidad de nuestras vidas y a partir de las definiciones se pueden hacer matices conceptuales. Se puede tomar a la revolución social como un cambio permanente del día a día en la formas de relaciones interpersonales de una sociedad, mientras que del otro lado se puede señalar que existe una conclusión revolucionaria al decir que una verdadera revolución social solo concluye con una revolución mundial, y que además, es social porque se produce desde y por las bases de la sociedad. Es en esta medida que la comparación biográfica resultaría útil para explicar la producción revolucionaria, destacando que se parte de la acertada conceptualización de las bases de la sociedad.

Al final del texto, Salmerón afirma que para Carranza y los carrancistas la revolución había concluido con el cambio de régimen político, mientras que para otras fuerzas revolucionarias el conflicto aún no tenía conclusión puesto que las estructuras sociales no habían sido cambiadas. Dicho conflicto en la concepción revolucionaria pondrá a la investigación del autor en la senda correcta por concluir su investigación principal y que llevó a la publicación de Los Carrancistas, una destacadísima investigación que se presenta como un agradable accidente a pesar de la “añeja epidemia académica: la especialización excesiva, que carece absolutamente de visiones de conjunto de los grandes problemas históricos y muchas veces sólo sirve para la promoción institucional y para esconder sus resultados en bodegas repletas de libros que no circulan”.

Los Bolcheviques de Paco Ignacio Taibo II


Los Bolcheviques
Paco Ignacio Taibo II

Resulta agradable encontrar libros extensos, críticos y bien documentados que representan una gran labor de investigación, pero sobretodo que reflejen pasión por el tema, por la escritura y por la historia. Encontré un libro así en Los Bolcheviques.

Es muy complicado no retomar las primeras líneas del libro (que reflejan fielmente la intención del autor con la progresión de la obra) al momento de realizar un breve esquema sintético de éste.

“Esta es la historia de un grupo de militantes que pretendieron ser la vanguardia de una clase trabajadora, y no lo lograron. Es también la historia de un espejismo, el de la Revolución Rusa vista en el valle de Anáhuac cuando se encontraba realmente a millares de kilómetros de distancia. Es, por tanto una historia claramente marginal. Aquí se habla de un millar de ciudadanos.”

Es con éstas palabras con las que se inicia el relato de la aventura de un grupo de individuos singulares e interesantes que los une la peculiar idea de crear un Partido Comunista en México. Es también con estas palabras con las que se dota de una motivadora portada al libro, dado que estas mismas son el exterior que reflejan fielmente el interior del libro.

Las preguntas que generan la historia narrativa del origen del comunismo en México pueden llegar a ser no tan interesantes como la que se plantea el autor desde el inicio de su obra, y ésta es ¿de quién es ésta historia?

Ésta historia es la de un grupo pretensioso marcado por la derrota y la negación, es la historia del lector y de todos aquellos que conformamos la realidad nacional, así como todo aquello que nos una a ésta historia familiar sumidos en la subjetividad del estudio de la historia, de esta historia. La idea que une a estos ciudadanos, “la mayor parte de ellos obreros y campesinos, de los cuales un par de centenares tiene nombre, apellido, trayectorias, manías, vocaciones heroicas o ridículas, pasiones y gustos”, es el espejismo de la revolución de octubre, la cual ven pero no logran alcanzar jamás, a pesar de los esfuerzos por entablar relaciones con el Partido Comunista en Moscú de manera directa e indirecta, a veces viéndose inmiscuidos en conflictos tan marginales (como esta historia) como la pérdida y búsqueda de joyas o participando en debates interminables que los terminen dividiendo por trivialidades como la añeja tauromaquia, o uniendo en pos de la defensa de la también añeja prostitución.

La historia está marcada por crisis, entendidas como momentos de decisión ante alguna problemática. Cada renovación de dirigencia del partido y sus objetivos se lleva a cabo a través de éstas crisis. El nacimiento del partido es también un momento de crisis, una crisis de identidad ante el espejismo ruso y la materialidad de la revolucionaria mexicana, que para algunos resultó corta y traicionera, y para otros una tarea interminable de trabajo, pasión y esfuerzo nacional. Entre crisis y a través de la significativa documentación de la obra es posible avistar éstas pasiones, gustos, manías y vocaciones de las que nos advierte Taibo II desde el principio de la obra. La singularidad de los extranjeros que se mueven en el círculo del partido y sus relaciones con sus tierras y con México hacen resaltar el carácter pretensioso en la viva pasión por el partido comunista, mientras que los connacionales se mueven a lo largo de las líneas de los movimientos obreros en distintos puntos de la geografía nacional hacia el final del período armado de la Revolución Mexicana, esto sin que el autor haga de la obra una obra del movimiento obrero en México, que aunque lo menciona y ahonda en él de manera explícita no hace suyo el tema, lo que pasa de igual forma con el tema agrarista y las luchas de los agraristas y del agrarismo mexicano.

Los Bolcheviques es una invitación a ahondar en la historia, que es de todos, nadie es dueño de la historia más que de la propia. De igual forma permanece una invitación a lo largo del libro a continuar investigando, al acercamiento a la historia en este caso del inicio del partido comunista que pareciera un llamado a las fuerzas políticas de izquierda en México por realizar un autoconocimiento a través de la crítica y transformarla en práctica, para no tenerla como un vago recuerdo sino como algo que es propio y que no es de nadie. Y no solo un llamado a la izquierda sino a todo aquel que no se basa en la reflexión y la creencia para sobrellevar de los momentos de crisis, como lo hicieran en el margen este millar de ciudadanos.

viernes, 14 de mayo de 2010

Discutamos México Programa 34



PEDRO SALMERON

PRESENTACION DEL LIBRO LOS CARRANCISTAS



En el proceso de formación del trabajo sobre LOS CARRANCISTAS

jueves, 13 de mayo de 2010

¿Racionalidad en contexto?

Ésta fue una de las preguntas que me surgió al leer a Lau y Redlawnsk en su How voters decide. Que un individuo sea racional quiere decir que sus relaciones de preferencia sean completas y transitivas, es decir, que tenga la capacidad de elegir de entre una serie de opciones y que pueda establecer una relación ordinal entre estas, sin importar cuáles sean las opciones ni cuál sea el resultado alcanzado. Redlawnsk asume a la racionalidad del votante en un contexto determinado, es decir, en el proceso democrático de delegación de poder en un representante, el juego se seguiría de la siguiente forma: el votante racional desea maximizar representatividad en el proceso de elección mediante la elección del candidato que más se acerque a su posición ideal, es decir, aquel con el que se sienta más identificado al momento de tomar la decisión, sujeto al conjunto de candidatos disponibles en el momento. No me queda muy claro del por qué habría que maximizarse representatividad sin que ésta estuviera sujeta a cierto marco institucional, como por ejemplo un contexto de falta de competencia política en el que la decisión de elegir entre dos candidatos fuera independiente dado que los dos representan el mismo punto que puede o no estar alejado del punto ideal del votante, o aquel contexto en el que existiera un candidato único, ese votante en realidad ¿estaría maximizando representatividad? Existen ciertas condiciones contextuales necesarias para establecer el juego de maximización de representatividad, pero no queda del todo claro que todos los votantes que asisten a las urnas a emitir un voto estén jugándolo en cualquier momento y en cualquier lugar. Si bien la aportación contextual en el proceso de maximización de representatividad realizada por Lau y Redlawnsk es importante dado lo que se está maximizando y que establece la complejidad del proceso de elección y motivación del voto, que en ocasiones se restringe y somete a una abstracción excesiva más no innecesaria de la realidad, y que apela a sentimientos, valores y especificaciones individuales de cada votante, es importante resaltar que un votante no maximiza únicamente representatividad dado que esos mismos sentimientos, valores y especificaciones individuales pueden o no estar alineados con el compromiso del juego democrático y la representatividad misma del votante, es decir, a los votantes puede interesarles mucho, poco o nada que un candidato los represente fielmente dado el marco institucional y la complejidad preferencial del elector.

Los políticos no ceden. Reflexiones sobre la reelección en México ¿necesaria y suficiente?

En el presente escrito esgrimo la principal demanda ciudadana vista como opinión pública sobre la necesidad de establecer un mecanismo de reelección legislativa para que exista el incentivo de aceptación responsiva del representante electo ante su electorado (como coloquialmente se establece, que el diputado/senador regrese al distrito), para enfatizarlo como condición necesaria más no suficiente ante la consecución del objetivo planteado.

El mecanismo de reelección en las cámaras legislativas se presenta como condición necesaria para la rendición de cuentas, profesionalización de los legisladores y la responsividad ante el electorado en el distrito de elección, pero ¿será suficiente? Ante el actual panorama nacional donde se pretende mostrar un interés de apertura por parte del sistema político y las élites políticas del país, frente a una presión ciudadana que exige una actitud de respuesta y responsabilidad por parte del representante electo ante su electorado, es importante señalar que en ocasiones, la mayoría del tiempo, los políticos no ceden ante el electorado.

Retomo los argumentos de atención de Jacobs y Shapiro (Politicians don´t pander), no para responder a la suficiencia o no del mecanismo reeleccionista sino para establecer un punto enfático que en la mayoría de las ocasiones se omite. Situándonos en el marco institucional que permita la reelección, los políticos desean dos cuestiones, y no una nada más como en repetidas ocasiones se enfatiza en la modelación del individuo racional: llevar a cabo sus políticas públicas preferidas y por supuesto ser reelectos. No son dos momentos de elección sino uno mismo en el que se establecen las aspiraciones y decisiones de los políticos que determinan su acción electoral y su quehacer político.

Los políticos responden a la opinión pública de dos formas: una es en la que la utilizan para hacer política pública, que generalmente se hace cuando hay una elección cercana (como por ejemplo la actual política de seguridad a los pocos días de la toma de posesión en año electoral 2006, o bien la actual reforma política que aparece después de las elecciones intermedias en 2009 con evidentes miras hacia la elección del 2012), y en la que los políticos ceden sus puntos ideales con la intención de ser reelectos, o en el caso actual que sus partidos sean electos, es decir, se cede ante la opinión pública; la otra es cuando los políticos usan a la opinión pública con la finalidad de moverla hacia sus puntos preferidos de política pública, realizando una simulación de responsividad o de respuesta que eleva los costos de monitoreo de las posiciones ideales de los representantes por parte del electorado que eventualmente realiza el voto de castigo.

Los políticos quedan desatados por largos períodos no electorales para manipular las demandas ciudadanas e intentar llevar a cabo su punto ideal de política pública. Si lo que se busca es rendición de cuentas y respuesta ante la ciudadanía y sus demandas, habría que señalar que la calidad de respuesta ante el electorado se ve minada por la falta de confianza en gran medida ocasionada por el éxito de la imposición de puntos ideales de políticos que no ceden ante la ciudadanía.

lunes, 5 de abril de 2010

México acrítico


El tema de la inseguridad se ha vuelto parte de la cotidianeidad mexicana. El presente ensayo pretende i) exponer la fundamentación de la actual política de seguridad basándome en dos encuestas levantadas en el 2006 así como en la medida emprendida por el gobierno calderonista ese mismo año; ii) exponer una postura acrítica de la sociedad mexicana frente al tema de seguridad y plantear una hipótesis al respecto basándome en la teoría de la espiral del silencio de Elisabeth Noelle-Neumann; iii) plantear la ruptura de la espiral del silencio en el tema de política de seguridad en México.

I. Fundamentación ideológica de la política de seguridad calderonista
El 11 de diciembre de 2006, la entonces nueva administración federal encabezada por el presidente Felipe Calderón decidió lanzar el operativo Michoacán. Este fue un operativo de carácter federal y de colaboración por parte de elementos policiales, militares y de inteligencia de con la intención de erradicar los plantíos de enervantes y combatir el narcotráfico, por cielo, mar y tierra en todo el estado de Michoacán. En dicho operativo participaron más de 5400 elementos de distintas corporaciones, incluidos soldados del ejército mexicano.
El discurso en el que se basó el gobierno federal para que de manera unilateral y sin consenso político lanzara la Guerra contra el Narco, fue fundamentado en la premisa de la ingobernabilidad que existía en el país causada por el crecimiento y expansión del crimen organizado, exponiendo abiertamente que nunca antes en la historia del país se había combatido al narcotráfico y al crimen organizado de esta forma . A la par de que se trataba de fundamentar la ideología de la política de seguridad, es decir, el argumento gubernamental que exponía una supuesta relación entre una situación pasada de inactividad frente a la problemática que permitió la presunta situación de inestabilidad, ingobernabilidad y malestar que se vivía hacia finales del año 2006, la percepción de la inseguridad en la opinión pública se incrementaba.

Cito una nota utilizada en diversos medios nacionales e internacionales durante los primeros días del gobierno calderonista en donde se expone la causa del operativo que dio pie a la guerra contra el narco:
Michoacán se ha convertido en los últimos tiempos en uno de los estados más violentos, donde los carteles de narcotraficantes libran una cruenta batalla por el control de las rutas de distribución de droga.

Era evidente que el discurso del gobierno federal estaba basado en la percepción de los mexicanos, y que era utilizado a diario en los medios de comunicación hacia finales de 2006 y principios de 2007, cuando el presidente de México utilizó un uniforme militar. Se trataba de una falacia ideológica fundida con la percepción de la opinión pública, utilizada para fundamentar y sumar apoyo a una política de seguridad que decidía emplear el presidente Calderón en sus primeros días de gobierno.

Todas las notas de los periódicos, programas de televisión y radio del mes de diciembre de 2006 que hacen referencia al operativo Michoacán inician con la fundamentación de la política basándola en datos poco precisos y faltos de contraste y comparación. La información y las imágenes recolectadas por los mexicanos en el 2006 representaban un crisol violento e irresoluto: plantones en Reforma, ejecutados en Uruapan, levantamiento popular en Oaxaca. La percepción de la ciudadanía era de un clima de incremento de la delincuencia, lo que detonaba la exigencia por resolver el principal problema percibido del país, a decir la inseguridad. Una encuesta de GAUSSC en junio de 2006 exponía que el 36 por ciento de la población consideraba como el mayor problema de México a la delincuencia y el 28 por ciento al desempleo; una encuesta de El Universal en el mismo junio, arrojó que era el 39 por ciento el que percibía al asalto en la vía pública como el mayor problema, seguido por un no muy lejano 35 por ciento que dijo que el principal problema era la economía. La percepción ciudadana era que el tema de la inseguridad predominaba sobre otras problemáticas en el conflictivo año 2006, seguido muy de cerca de la preocupación en relación a la economía. La percepción ciudadana distaba de la realidad, dado que las estadísticas de homicidios al año iban a la baja desde el año 1998 de acuerdo con los mismos datos del gobierno; los asesinatos en Uruapan no representaban un incremento en la violencia en el país, ni mucho menos justificaba la presencia de 5400 efectivos en Michoacán, política que alejada de solucionar un aparente conflicto no fue capaz de evitar actos narcoterroristas en el estado de Michoacán.

La justificación de la política de seguridad emprendida a partir de 2006 basada en percepciones de los ciudadanos sobre inseguridad, resulta ser falsa dada la falta de claridad en la interpretación de las encuestas en cuanto al tema del narcotráfico, el asalto en las calles y la delincuencia tanto organizada como no organizada.
El incremento en la percepción de inseguridad en el 2006 culminó con el operativo Michoacán que dio inicio a la mal nombrada Guerra contra el Narco, y con esto a un apoyo generalizado y acrítico como plantea abiertamente el gobierno federal en una nota del Washington Post el 28 de julio de 2009:

Lo más grave es que el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, hace sentir al “Post” que la estrategia militarizada de Calderón parece un barco a la deriva: “Nadie nos ha dicho qué alternativa tenemos”, declaró el responsable de la seguridad interior de México.




II. Sociedad acrítica frente a la política de seguridad calderonista


La sociedad mexicana vivió un alto grado de polarización, resultado de las campañas electorales de los partidos políticos desde el año 2005 y culminando con el episodio de la toma de posesión del presidente Calderón. El incremento en la percepción de inseguridad en la opinión pública se da en el contexto de esta polarización y el eventual desprestigio mediático del candidato López Obrador, así como de su partido político el PRD. El embate anti institucional de López Obrador permite el discurso de desprestigio utilizado por el PAN hacia el mismo, y con este se involucra a su partido y los otros involucrados en su coalición electoral. Son las mismas fuerzas políticas de la izquierda desprestigiada las que critican fuertemente al operativo Michoacán (con algunos argumentos claramente de preocupación y otros como resultados del mismo contexto político), que para ese entonces son recibidas acríticamente por la opinión pública. En ese contexto el partido del presidente Calderón cierra filas y apoya enérgicamente la medida. El PRI a pocos días de mostrar su apoyo al presidente de la República en su toma de posesión, no representa una postura lo suficientemente crítica hacia la nueva política de seguridad.
En la opinión pública se acepta acríticamente el operativo Michoacán, y me refiero a acrítico en términos de la inexistente propuesta oportuna y alternativa al presunto grave problema nacional por parte de la sociedad civil, partidos políticos, académicos y demás actores sociales, esto de acuerdo a como es visto por el gobierno federal, como se expone en la primera parte.

En el contexto político y social de finales de 2006 y principios de 2007 se da el escenario en el que se está a favor del presidente (y su política) o se está en su contra. La nueva política de seguridad se transforma en las charlas y los espacios de opinión en un tema expositivo de acciones sin crítica social y sin propuestas; vemos las imágenes impactantes de los soldados en las calles, comenzamos a ver imágenes de cadáveres y encuentros armados, se vuelve parte de nuestra cotidianeidad. Basándome en el artículo de Spencer y Croucher sobre el nacionalismo vasco , propongo que la política de seguridad se transforma en algo que no es bien visto por todos pero por miedo al aislamiento no se habla en contra de esta abiertamente, esto por la connotación partidista a raíz de la polarización, por miedo de ser tachado como anti institucional e intransigente, en vez de ser visto como propositivo y crítico. Esta hipótesis está basada en la teoría de la espiral del silencio, los individuos que están en contra de la política de seguridad temen al aislamiento por ser asociados en la artificial disyuntiva entre calderonismo y lopezobradorismo, al momento de exponer públicamente su rechazo de la política calderonista. Los costos políticos de proponer una alternativa se elevan en el contexto de la polarización, México se queda con una visión única y acrítica de política de seguridad.



III. Conclusión

La ruptura de la espiral del silencio se comienza a dar en el año 2009 con las elecciones federales, en las que el gobierno federal y el PAN comienzan a reconocer los errores de la política de seguridad y se empiezan a escuchar voces críticas de expertos académicos del tema de seguridad en México. La opinión pública comienza a reconocer que la política de seguridad quizás no sea la adecuada y requiera una reorientación urgente dado el recrudecimiento de la violencia en sectores como el estudiantil en el año 2010. Un elemento importante que rompe con la espiral del silencio son las redes sociales en internet que introducen el anonimato y por tanto la probabilidad de aislamiento disminuye, pero ésta condición debe de ir acompañada por otra en el mundo “real” para romper con la espiral, como es en este caso los resultados de las elecciones intermedias del 2009.